Un día alguien me dijo que tengo manos de estómago y todo lo que toco destruyo, a veces pensaba que era mentira, hoy me dí cuenta que no lo es. Un día me preguntaron ¿vas a destruirme? dije que no, pero mi inevitable naturaleza me lleva sin querer a hacerlo, afortunadamente me doy cuenta de que lo estoy haciendo y creo prudente alejar a esa persona que quiero para no destruirla. Podría sonar estúpido y la gente diría, si lo quieres lucha, ¿luchar? esto no es una guerra, es mi inevitable naturaleza, es lo que soy, una máquina de destrucción.
Ahora veo porque no tengo amigos, nadie quiere estar con alguien que destruye que hiere, eso soy yo, me acepto y me alejo lo más que pueda, para no querer a nadie porque al final terminaré destruyéndolo y no es justo.
Aprendí con un golpe de sinceridad, duele, no voy a negarlo, pero por fin entendí
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